Debate por la gubernatura en Veracruz: un triunfo debatible…

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CLAROSCUROS

Debate por la gubernatura en Veracruz: un triunfo debatible…

José Luis Ortega Vidal

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¿Quién ganó el Primer Debate por la elección a la gubernatura en Veracruz 2024?

Los debates, por definición, son ejercicios democráticos decantados a la percepción.

No son medibles en términos objetivos, salvo muy raras excepciones sujetas – por ejemplo- a encuestas posteriores entre votantes.

Decir que ganó Rocío Nahle o que ganó José Yunes Zorrilla equivale a preguntar por el vaso medio vacío o el vaso medio lleno.

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Dicho lo anterior, mi perspectiva personal se inclina al triunfo de José «Pepe» Yunes Zorrilla.

Corro el riesgo de la equivocación y bienvenido sea el debate por quienes piensan distinto.

¿De dónde surge mi percepción?:

José Yunes Zorrilla:

A) De su lenguaje corporal muy bien ejercitado; no leyó sus argumentos, los expuso como ejercicio de memoria y análisis directo con una exposición muy clara, sin dar lugar a dudas o inseguridad.

B) Dio muestra -como lo ha hecho por años- de su conocimiento sobre la geografía veracruzana, de sus múltiples vocaciones económicas y de las principales problemáticas que enfrenta la entidad en rubros como el desempleo, la migración, la escasez de inversión, la corrupción, entre otras; así como, de las potenciales soluciones.

C) Corrió un riesgo del cual sabremos -con los días y las encuestas- si salió bien librado: atacó una y una y otra vez a su rival Rocío Nahle.

El ataque estuvo bien fundamentado porque se dirigió a la ex funcionaria pública -y política en ejercicio- con exposición de pruebas ya muy conocida por la opinión pública…

Sin embargo, José Yunes argumentó contra una mujer y al tratarse de una exhibición mediática sujeta a la percepción de los escuchas y videntes, se impone más la emoción que la razón.

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Rocío Nahle García:

Su primer gran error fue negar el saludo a José Yunes Zorrilla.

Esa grosería, falta de inteligencia emocional, agresión que la exhibió como alguien sin oficio político de altura, constituyó puntos en su contra que bien pudieron disminuir la parte negativa de su rival al atacar en exceso.

Ya las encuestas dirán, a la hora de revisar preferencias electorales esta semana, si hubo quid pro quo entre la grosería de una y el ataque de otro, o no…

Por lo demás:

A) El lenguaje corporal de Rocío Nahle resultó negativo: le temblaron las manos por su evidente nerviosismo: leyó y leyó tarjetas para emitir datos y respuestas a temas que evidentemente no domina; y en conjunto lució insegura.

B) Dio muestras, como ha ocurrido en su precampaña y su campaña, de no conocer Veracruz: ni su geografía, ni su diversidad cultural, política y económica; tampoco la profundidad de su problemática social, económica, de disminución poblacional, etcétera.

Sobre las posibles soluciones, cometió errores como exponer que trabajará para el regreso de los veracruzanos que están fuera de nuestro territorio; como si eso fuera posible o prioritario frente a la opción de frenar la diáspora que nos lacera.

C) Hizo bien Rocío Nahle en refugiarse en el papel de víctima de un ataque al que calificó de clasista y machista.

En realidad, nadie la acusa de ser mujer, ni de pertenecer a tal o cual clase social.

Está denunciada por presuntos actos de corrupción y no responde a las pruebas presentadas en su contra.

Pero bueno, aunado a su silencio frente a las pruebas de los demandantes, Rocío Nahle se guarda bajo una cobija donde se lee; Soy inocente y soy mujer y doy resultados y, y, y…

y sus plumas compradas y sus simpatizantes se encargan del resto…

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Ahora bien, en diciembre pasado no había competencia; de enero a marzo nació la verdadera lucha electoral por la gubernatura de Veracruz.

Abril marcó un empate y el primer debate nos dirá en el transcurso de los días si los dos verdaderos rivales continúan igual, o alguien se adelantó…

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