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Cuitláhuac le agita las aguas a Rocío Nahle

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Cuitláhuac le agita las aguas a Rocío Nahle

Por Mussio Cárdenas Arellano

En Informe Rojo

* “Candy” Cayetano no va a la senaduría  * Nahle incumple acuerdos y el gober toma revancha  * Irrita al magisterio  * La guerra de los cárteles: 15 mutilados  * El PRIAN mandó al diablo a la sociedad civil  * Y Xóchitl no alzó la voz  * Son regidores, tienen hueso y quieren más  * Ángel y Lucho, los insaciables

Toda desvencijada, hecha el hazmerreír por sus gazapos en precampaña, Rocío Nahle ha sentido ya que los aliados la apuñalan, le agitan el estado, la destripan, le atizan conflictos y le alejan los votos.

No arranca la contienda real y Rocío Nahle ya entró en crisis. Pierde adeptos, dice locuras, le pesa ser zacatecana y sus hijos políticos le dan la espalda. O le cobran las promesas incumplidas, la miel en los labios de la “ingeniera” para endulzarlos, los portazos recibidos, los silencios de que quien ofreció que cogobernaría con la pandilla que siembra el terror en Veracruz y al final los desechó.

Nahle sonríe y sonríe en Instagram. Y en sus adentros la consume la angustia.

Pregona un Veracruz chido sabiendo que sólo será la extensión del horror.

Presume una refinería –Dos Bocas– que construyó a los tumbos y que no acaba de refinar. Hace 19 meses la “inauguró” y sólo produce verbo.

Se pasea por Coatzacoalcos donde hace nueve años ofreció un nuevo puente sobre el río y nadie sabe dónde está.

Y en el camino los peones desechados, sus antiguos aliados, le agitan las aguas, detonan reclamos, irritan a los adeptos, provocan protestas y van reventando las bases con que Morena, en una elección de estado, intentaría robarse la elección.

Su engendro, Cuitláhuac García, toma venganza al saber que su favorita, “Candy” Cayetano, no será candidata de Morena al Senado de la República. Y se enmuina. Y enfurece. Y toma revancha.

Su pelele, Zenyazen Escobar, dejó de ser el que camina junto a Rocío, codo con codo, moviendo al gremio magisterial, el que usa la estructura de la SEV en campaña y pregona –o pregonaba– que con el proyecto Nahle va –o iría– hasta el final.

Tras las vallas, detrás del corral, Roberto Zenyazen Escobar García, ex secretario de Educación, aquel que declinó por Rocío Nahle y se imaginó en el Senado por la vía plurinominal, hoy vive los tiempos de la humillación.

Cuitláhuac, que salta de un arrebato a otro, con deslices de vedette de carpa, al que Rocío Nahle usó y lo está desechando, quiso ver a Dorheny García Cayetano –“Candy”, según dicen, media hermana del gobernador– en la Cámara Alta y la jugarreta no fraguó.

Ahí andaba “Candy” gastando la suela, abrazando abuelitas, parándose en municipios que nunca imaginó, encuerdada por el desgobernador Cuitláhuac García, que a cambio de despejarle el camino a Rocío Nahle, tendría la candidatura al Senado, la que corresponde a las mujeres, para la joven García Cayetano.

La tomadura de pelo se cuenta sola. Ni “Candy” ni Mónica Robles Barajas, la ex diputada priista, embajadora del Clan de la Succión, serán candidatas al Senado por Morena. La decisión, ya anticipada en medios y portales en internet, favorece a Claudia Tello, la invisible diputada por Xalapa que llegó al Congreso de rebote porque a Daniela Griego, ella sí con mil merecimientos por su lucha social, la inhabilitaron en los tribunales electorales. A Tello la impone Rocío Nahle.

Cuitláhuac anda enchilado. No le sofoca la ira ni Claudia Sheinbaum, ni le calma el coraje Rocío Nahle. No basta que la candidata presidencial, bastonera del Supremo Porro, Andrés Manuel López Obrador, anuncie la contratación de semejante crack de Morena –ja– y le ofrezca un puesto –sabrá de qué– en su gabinete, si es que gana la elección del 2 de junio.

Y la ira se transforma en despecho. Y como el despecho tiene que herir al infiel, Cuitláhuac le agita el escenario a Nahle.

Se da a la tarea de dejar sin pago a los maestros del estado, sabiendo el impacto que tendrá porque el que le escamotea el salario a los mentores es el gobierno de Morena.

Conculca el derecho a disfrutar días de vacaciones al personal de la Secretaría de Finanzas y Planeación. Eso es violencia laboral. Y, obvio, la repulsa es contra el gobierno de Morena.

Atrasa salario a los empleados de la Universidad Veracruzana –primera quincena de enero– y la irritación crece porque la administración y el rector son súbditos de Morena.

Se confronta con los transportistas del estado, que reclaman seguridad y combatir a la delincuencia, y genera el caos total, el estrangulamiento del sistema carretero.

Nada es casual. Rocío Nahle descarriló a Eric Cisneros, secretario de Gobierno, el azote de Veracruz; a Zenyazen Escobar, que en noviembre reveló que no regresaría a la Secretaría de Educación por estar encargado de los 12 mil comités para la defensa de la Cuarta Putrefacción, y ahora a “Candy” Cayetano, a quien le tomaron el pelo que sería senadora, y Cuitláhuac está descarrilando a Nahle.

Ante la falta de pago, el miércoles 31, unos 60 mil maestros que imparten clases en 2 mil escuelas, agrupados la Coalición de sindicatos estatales del Magisterio Veracruzano suspendieron actividades.

La coalición aglutina al Sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación de México (SITEM); Sindicato Veracruzano de Trabajadores del Sector Educativo (SIVETSE);  Sindicato Estatal de Trabajadores del Magisterio de Veracruz ( SETMAV ); Sindicato Independiente de Empleados y Trabajadores al Servicio de la Educación de Veracruz (SIETSEV); Organización de Trabajadores Independientes al Servicio de la Educación Veracruzana (OTISEV); Sindicato Democrático de Trabajadores de la Educación de Veracruz (SDTEV), y Frente Democrático Magisterial (Fredemag).

No es asunto menor. No es para que Rocío Nahle los vea y siga con sus videos en que usurpa la fachada de veracruzana. Y pele los dientes. Y vuelva a sonreír.

Es –y lo sabe– un punto de crisis. Es la revuelta de las bases magisteriales contra el gobierno de Morena. Son votos de castigo. Son votos para perder.

En serio que Nahle tiene una vocación para destrozar lo que halla a su paso, pero esta vez su pecado fue no saberles decir “no” a sus incondicionales. U operar, ceder, conceder y ganar.

La Barbaraza –acaba con todo, dice la canción de Wilfrido Vargas– no es afín al orden. Es proclive a la imposición y al capricho. No ve puntos de conciliación ni comulga con el acuerdo. Es su necedad y nada más.

Y eso que apenas va saliendo de la precampaña, del precochinero, del predesastre electoral.

El magisterio –y los priistas lo tienen claro– es el gremio más efectivo en la operación electoral, el que se acerca al padre de familia, el que convence, el que llega a los rincones, a las comunidades, a los predios y parajes olvidados y trae los votos con que se gana una elección.

Y Cuitláhuac, el aliado engañado, el que pidió el Senado para Zenyazen y “Candy” y le dijeron que sí y luego que no, se esmera en golpear.

En lo que terminó Cuitláhuac: agitando las aguas del magisterio a Rocío Nahle.

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