Lonas, silencios y señales: el mensaje que cuelga con la fotografía de Calixto Armas,

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Xalapa amaneció este martes con un mensaje colgado, literalmente, sobre una de sus arterias más transitadas: la Avenida Lázaro Cárdenas. Dos lonas, colocadas estratégicamente en puentes peatonales, exhiben el rostro de Elías Calixto Armas, ex subsecretario de Educación Media Superior y Superior de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y un ofrecimiento que no pasa desapercibido: 350 mil pesos por información que lleve a su captura.

La escena no es menor. No es un volante, no es una filtración en redes, no es una nota discreta en un boletín. Es una imagen colgada a la vista de miles de automovilistas, justo en puntos clave: a la altura de la Central de Autobuses de Xalapa (CAXA) y en el cruce con Gobernador Antonio M. Quirasco. Es, en términos políticos, un acto de exposición pública.

Lo que llama la atención no es solo el contenido, sino el contexto. En las lonas aparece el logotipo de la Fiscalía General del Estado de Veracruz, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial sobre su autoría. Ese silencio institucional pesa tanto como la propia imagen.

Porque si las lonas son oficiales, el mensaje es claro: el caso ha escalado y se busca presión social para dar con el exfuncionario.
Pero si no lo son, el escenario es aún más delicado: alguien está utilizando símbolos institucionales para colocar en la opinión pública una narrativa de culpabilidad.

El nombre de Calixto Armas no surge en el vacío. Está vinculado a investigaciones por un presunto desvío de recursos en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, cuyo quebranto, según versiones extraoficiales, superaría los 600 millones de pesos. Un monto que no solo escandaliza, sino que evidencia las grietas estructurales en el manejo de recursos educativos.

Dos exfuncionarios ya han sido detenidos. El siguiente movimiento —al menos en la percepción pública— parece apuntar hacia arriba en la cadena de responsabilidades.

Pero más allá del caso particular, lo ocurrido este martes abre una pregunta de fondo:
¿estamos frente a un ejercicio de justicia o ante un acto de presión mediática?

Las redes sociales hicieron lo suyo. En cuestión de horas, las imágenes se viralizaron, multiplicando el alcance de las lonas mucho más allá del tránsito vehicular. En la era digital, una lona en un puente es apenas el inicio: el verdadero impacto ocurre en la conversación pública.

Y ahí es donde el poder cambia de forma. Ya no es solo el Estado el que comunica, sino la sociedad la que interpreta, amplifica y juzga.

En Xalapa, hoy, la justicia no solo se investiga. También se exhibe.

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