Rutas llenas, hospitales sin lo indispensable: el desabasto que recorre Veracruz
Por Administrador
Publicado en 30/08/2026 18:52
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Rutas llenas, hospitales sin lo indispensable: el desabasto que recorre Veracruz

Por Ulín de la Cruz

Mientras las autoridades presumen millones de medicamentos distribuidos y niveles de abastecimiento superiores al 90%, en hospitales de Veracruz persisten carencias de fármacos, material de curación, insumos quirúrgicos y equipo biomédico fuera de servicio.

Lo ocurrido en el Centro de Alta Especialidad Dr. Rafael Lucio (CAE) dejó de ser únicamente un asunto interno de un hospital. Los avisos colocados por personal de la propia institución hicieron visible una problemática que, de acuerdo con reportes de distintas unidades de la red hospitalaria de IMSS-Bienestar en Veracruz, se repite en diferentes regiones del estado: medicamentos que no llegan, material de curación insuficiente, insumos quirúrgicos agotados y equipos biomédicos que permanecen fuera de servicio.

La lista de carencias resulta particularmente delicada cuando se trata de productos indispensables para la atención cotidiana.

Antibióticos, oxitocina, soluciones intravenosas, puntas nasales, mascarillas con reservorio, suturas, guantes, catéteres, electrodos y lápices de electrocauterio forman parte de los insumos cuya ausencia puede complicar procedimientos, retrasar intervenciones o limitar la capacidad de respuesta del personal médico.

Y aquí aparece una contradicción difícil de ignorar.

Durante los últimos meses, las autoridades han promovido las llamadas Rutas de la Salud, difundiendo imágenes de unidades de transporte cargadas de medicamentos y anunciando la distribución de millones de piezas, además de niveles de abastecimiento superiores al 90 por ciento.

El problema es que distribuir millones de piezas no necesariamente significa abastecer correctamente a los hospitales.

Porque la pregunta verdaderamente importante no es cuántas cajas fueron entregadas.

La pregunta es: ¿se entregaron las cajas que cada hospital necesitaba?

El problema no parece ser solamente de cantidad

Los reportes sobre existencias revelan una situación que merece una revisión mucho más profunda.

Mientras algunas claves consideradas prioritarias pueden encontrarse completamente agotadas, existen otros productos con inventarios extraordinariamente elevados, incluso superiores al 1,000 por ciento de su consumo promedio mensual.

Es decir, puede haber almacenes llenos y hospitales desabastecidos al mismo tiempo.

Puede sobrar un medicamento de escasa utilización mientras falta el antibiótico que se administra todos los días.

Puede existir inventario suficiente de determinado producto para varios meses, con el consecuente riesgo de caducidad, mientras un quirófano enfrenta la falta de una sutura o de un lápiz de electrocauterio.

El problema, entonces, podría encontrarse menos en la cantidad total de productos adquiridos y más en la planeación, distribución y administración del abasto.

Contar cajas no es lo mismo que medir capacidad de atención.

El verdadero indicador de éxito debería ser mucho más sencillo:

Cuando un paciente necesita un medicamento, ¿está disponible?

Cuando un médico requiere un insumo para realizar un procedimiento, ¿lo tiene en ese momento?

Si la respuesta es negativa, cualquier porcentaje general de abastecimiento pierde buena parte de su significado frente al paciente que espera.

Equipos que existen, pero no funcionan

A la falta de medicamentos e insumos se suma otro problema que puede resultar todavía más costoso para el sistema: el rezago en mantenimiento del equipo biomédico.

Ventiladores, monitores, máquinas de anestesia, electrocauterios, bombas de infusión y otros equipos son indispensables para mantener la capacidad operativa de un hospital.

Cuando permanecen fuera de servicio durante semanas o meses, la afectación no se limita al aparato.

También se reduce la capacidad de atención.

Un quirófano puede tener personal médico, infraestructura y pacientes programados, pero si un equipo indispensable no funciona, la operación puede detenerse o limitarse.

Por eso, el mantenimiento no debería considerarse un asunto secundario dentro de la política sanitaria. Es parte del servicio médico.

¿Quién debe responder?

La federalización de los servicios de salud también obliga a revisar con precisión las responsabilidades.

Buena parte de la operación de la red hospitalaria transferida al nuevo modelo corresponde actualmente a IMSS-Bienestar, organismo federal cuya Coordinación Estatal en Veracruz está encabezada por Roberto Ramos Alor.

La Secretaría de Salud estatal mantiene funciones de rectoría, coordinación y participación en distintas estrategias sanitarias; sin embargo, la administración cotidiana, el abastecimiento y buena parte de la operación de las unidades incorporadas al nuevo modelo corresponden al esquema federalizado.

Por eso, cuando las mismas carencias aparecen en hospitales de diferentes regiones, ya no resulta suficiente colocar toda la responsabilidad sobre una unidad hospitalaria o sobre su director.

Un hospital puede solicitar un medicamento.

Puede reportar que una clave se agotó.

Puede insistir ante las instancias correspondientes.

Pero no puede surtir aquello que nunca recibió.

Tampoco puede fabricar una sutura que no llegó, ni resolver por cuenta propia contratos centralizados de adquisición o mantenimiento.

La discusión debe dirigirse entonces hacia los niveles donde se planea, compra, distribuye y administra el sistema de abasto.

Transparencia hospital por hospital

Si las autoridades aseguran que existe un nivel de abastecimiento superior al 90 por ciento, la mejor manera de despejar dudas sería transparentar la información.

Hospital por hospital.

Unidad por unidad.

Clave por clave.

¿Cuántos medicamentos fueron solicitados?

¿Cuántos fueron surtidos?

¿Cuáles permanecen en cero?

¿Qué productos presentan sobreabasto?

¿Cuántos están próximos a caducar?

¿Cuántos equipos biomédicos permanecen fuera de funcionamiento?

Y, sobre todo, ¿cuánto tiempo llevan así?

La información permitiría determinar si estamos frente a un problema de adquisición, distribución, planeación, logística, administración de inventarios o mantenimiento.

Porque mientras las cifras generales pueden mostrar un sistema aparentemente abastecido, la realidad de una sala de urgencias o de un quirófano se mide de otra manera.

Se mide en lo que está disponible cuando se necesita.

El CAE no necesariamente es el problema: es la alarma

Lo ocurrido en el Centro de Alta Especialidad Dr. Rafael Lucio puede haber sido el episodio que finalmente llegó a las fotografías, a las redes sociales y a los medios de comunicación.

Pero sería un error reducir toda la problemática al CAE.

Porque si las mismas carencias aparecen en otras unidades hospitalarias, estamos ante algo mucho más amplio.

El CAE puede no ser el problema. Puede ser la alarma.

Una alarma que obliga a revisar qué está ocurriendo en la cadena completa del abastecimiento sanitario en Veracruz.

Después de meses de anuncios sobre millones de medicamentos distribuidos, unidades recorriendo las regiones del estado y porcentajes de abastecimiento superiores al 90 por ciento, existe una pregunta que no debería ser difícil de responder:

Las Rutas de la Salud están llegando a los hospitales.

¿Pero están llevando lo que los hospitales realmente necesitan?

Esa es la diferencia entre repartir medicamentos y garantizar el derecho a la salud.

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