La “unidad deportiva el Encanto” olvidado: abandono, promesas rotas y 29 millones que se esfumaron: Evirilio Tamariz.
La unidad deportiva “El Encanto”, ubicada en Lago Mandinga 141, en la colonia El Coyol, en Veracruz, pasó de ser un espacio pensado para el deporte y la convivencia familiar a convertirse en un foco de contaminación e inseguridad, denunció Evirilio Tamariz Pimentel, secretario estatal de la organización Sentimientos de la Nación.
De acuerdo con el dirigente social, este espacio de más de dos mil metros cuadrados hoy luce en completo abandono, con maleza crecida, basura acumulada y hasta una laguna que lejos de representar un atractivo, se ha transformado en un riesgo sanitario para los vecinos.
“Es lamentable ver cómo lo que debía ser un lugar de esparcimiento está convertido en un problema de salud pública y en un punto de inseguridad. Las autoridades han dejado caer este espacio”, señaló.
Tamariz Pimentel aseguró que no se trata de un problema reciente, sino del resultado de años de omisiones por parte de distintas administraciones municipales, que han pasado sin asumir la responsabilidad de rescatar la unidad deportiva.
Uno de los casos más cuestionados, dijo, es el del ex alcalde Fernando Yunes Márquez, quien anunció una inversión superior a los 29 millones de pesos para rehabilitar el lugar, recursos que, aseguró, nunca se vieron reflejados en mejoras reales.
“Se habló de millones de pesos, de una rehabilitación integral, pero hoy la realidad es otra. El abandono es evidente y la ciudadanía sigue sin saber dónde quedó ese dinero”, acusó.
Recordó que la unidad deportiva fue inaugurada durante el gobierno de Julen Rementería del Puerto, lo que evidencia que se trata de una obra con historia, pero también de un proyecto que fue dejado a la deriva con el paso del tiempo.
El secretario estatal de Sentimientos de la Nación advirtió que el deterioro del lugar no solo representa la pérdida de un espacio público, sino un riesgo directo para los habitantes de la zona, quienes conviven diariamente con posibles focos de infección y situaciones de inseguridad.
“Hoy El Encanto no tiene nada de encantador. Es el reflejo de gobiernos que anuncian mucho, pero cumplen poco. Los vecinos merecen espacios dignos, no elefantes blancos abandonados”, concluyó.

