Javier Duarte de Ochoa: Estado, peculado, cortina de silencio…
CLAROSCUROS
Javier Duarte de Ochoa: Estado, peculado, cortina de silencio…
Parte III
José Luis Ortega Vidal
(1)
Durante el mes de septiembre del 2018 un Juez de control de la Ciudad de México sentenció a nueve años de prisión a Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz, por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa.
También le impuso una multa de 58 mil 890 pesos, así como el decomiso de 40 bienes inmuebles que se encontraban a su nombre.
No fue juzgado por el desvío de docenas de miles de millones de pesos del erario público ni por el endeudamiento de la hacienda pública veracruzana de forma estratosférica, al grado que nadie ha podido determinar a cuánto asciende estrictamente.
Los delitos por los que fue juzgado y los señalamientos por los cuales no enfrentó al poder judicial el peor gobernador en la historia de Veracruz –sólo perseguido de cerca por Cuitláhuac García Jiménez- provocaron daños estructurales a la entidad.
(2)
La economía es un elemento estructural del Estado y un daño por el desvío de miles de millones de pesos –lo condenaron por el desvío acreditado y lavado de 1 mil 670 millones de pesos, pero la acusación original de parte del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares fue por un monto mucho mayor- la afecta directamente.
Si añadimos un endeudamiento oficial por 60 mil, 80 mil o unos 100 mil millones de pesos, otra vez estamos ante un daño directo a la estructura económica y la suma de ambos casos representa un golpe profundo de consecuencias a largo plazo con cargo al nivel de vida y a la vida misma de la población.
Dicho de otro modo: las acciones corruptas de Javier Duarte generaron más pobres, inhibieron la inversión pública y privada, nacional y extranjera; bloquearon el mejoramiento, consolidación y desarrollo de infraestructura en todos los sectores sociales, hospitales, escuelas, carreteras; fueron causa directa de muerte para enfermos, ejecutados y desaparecidos.
Los del sexenio 2010-2016, representan seis años infernales en la historia de Veracruz con ejemplos conocidos: los cadáveres de Colinas de Santa Fe y otras fosas clandestinas son consecuencia -en buena medida – del robo de dinero destinado a la seguridad pública; sumados a la incursión –desde el 2011- de los matazetas.
Hablamos de una crisis de violencia con orígenes históricos en la primera mitad del siglo XX, con puntos neurálgicos durante las décadas de los 70s y 80s y aquel diciembre del 2006 cuando Felipe Calderón Hinojosa cometió el grave error de sacar al ejército a combatir contra el crimen organizado.
Si hay procesos históricos negativos de los cuales culpar al PRI y al PAN, el huevo de la serpiente del narcotráfico en México es uno de ellos y está ligado a Estados Unidos con intervenciones directas durante varios momentos, épocas y coyunturas.
Como muchos políticos de todos los poderes y niveles, Javier Duarte de Ochoa fue un gobernador más que se sumó a la red del crimen organizado llegado su momento.
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El daño a la estructura económica del Estado se nutre también de la pérdida de control de las mafias –durante décadas bajo el poder gubernamental- cuyo escalamiento actual es tan grave que se han creado elementos de Estado Paralelo en una parte notable del territorio nacional.
Hay municipios y regiones de México donde los partidos políticos, los procesos electorales, las estructuras de gobierno municipales disfrazan su accionar en la constitución pero obedecen órdenes del crimen organizado.
Para visualizar el daño profundo que Javier Duarte de Ochoa representa para Veracruz, hay que colocar su figura frente a este espejo, donde aparece tal cual es: desnudo en su perfil político nefasto, codicioso, cínico, sanguinario.
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De ahí la trascendencia del distractor político que parece envolver la acusación por peculado de cinco millones de pesos contra el penúltimo gobernador priista de Veracruz: no es que no hayan podido condenarlo con mayor peso como para hundirlo en la cárcel el resto de su vida; en realidad nos enfrentamos a la hipótesis de que no quisieron…
¿Quiénes?
¿Por qué?
Desde su prisión el ex gobernador JaViDu guarda silencio por obvias razones…
(5)
El Estado mexicano trasladó el fracaso del PRIAN al fracaso de MORENA en materia de procuración y aplicación de justicia.
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No fue Norma Piña, fue el Estado; no es el togado con sirvientes para limpiar sus cuatro veces transformados zapatos, es el Estado…
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Y el motivo no es la falta de capacidad o curva de aprendizaje sino la corrupción.
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Lo de Duarte huele a humo, mezclado con el ridículo de no poder extraditar a Karime Macías Tubilla desde Reino Unido a Veracruz.
(9)
Un juez vinculó a proceso por peculado a Javier Duarte; eso es lo de menos y la cantidad de cinco millones es ridícula.
(10)
El dilema ético de la justicia nos remite a la urgente necesidad de rescatar el Estado de derecho.
Sin tal condición –entre otras- no es posible contar con la democracia.
Y sin la democracia no se avanza a ningún camino del desarrollo social e histórico.

