El “Viejón”: la captura de un jefe criminal de la Barredora y la disputa por el Bajío
Por Redacción
La reciente captura de Gustavo “N”, alias el Viejón, señalado como uno de los líderes de la facción criminal conocida como La Barredora, volvió a poner bajo la lupa la estrategia de seguridad en Guanajuato, el estado que desde hace más de cinco años encabeza la lista nacional de homicidios dolosos.
El operativo, ejecutado en Jalisco con la participación de la Sedena, Marina, FGR, Guardia Nacional, SSPC, CNI y autoridades estatales, fue anunciado por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien lo calificó como “objetivo prioritario” del Gabinete de Seguridad federal y del gobierno guanajuatense.
Un historial de violencia en Guanajuato
De acuerdo con las autoridades, el Viejón está vinculado con delitos que van desde extorsión, secuestro y homicidio, hasta robo de hidrocarburos y de transporte de carga. En Guanajuato, donde La Barredora mantiene presencia, también se le atribuyen ataques contra corporaciones de seguridad, amenazas mediante mantas, así como el robo de al menos diez vehículos en operativos de presión criminal.
La Barredora es identificada como un brazo operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización que sostiene una cruenta disputa con el Cártel de Santa Rosa de Lima. Esa guerra ha dejado miles de muertos en la región del Bajío, con municipios como Celaya, Salamanca, Irapuato y León convertidos en escenarios cotidianos de enfrentamientos y ejecuciones.
La narrativa oficial y las dudas pendientes
El secretario García Harfuch aseguró que la detención “contribuirá a disminuir los índices de violencia” en la región. Incluso presentó datos que apuntan a una reducción del 56% en los homicidios entre febrero y agosto de 2025, atribuida a la captura de objetivos prioritarios.
Sin embargo, especialistas en seguridad advierten que estas cifras deben analizarse con cautela: las detenciones de capos suelen generar reacomodos internos, nuevas pugnas por el liderazgo y un repunte temporal de la violencia. Guanajuato es un ejemplo claro: en el pasado, la caída de jefes de plaza no ha frenado los homicidios, sino que ha abierto la puerta a más fragmentación de grupos.
Entre la estrategia y la realidad
El caso del Viejón revela el dilema de fondo: la política de seguridad sigue centrada en la captura de líderes, mientras comunidades enteras siguen expuestas a extorsiones, cobro de piso, desplazamiento forzado y un miedo cotidiano que rara vez aparece en los reportes oficiales.
La narrativa gubernamental presenta estas capturas como avances estratégicos, pero en el terreno, los habitantes del Bajío se preguntan si la detención de un hombre bastará para desmontar un entramado criminal que involucra a redes financieras, operadores locales, policías coludidos y un mercado ilícito en constante expansión.
Un mensaje político
La detención del Viejón también tiene un fuerte peso simbólico: mostrar coordinación entre fuerzas federales y estatales, y reforzar la idea de que el gobierno mantiene control sobre los “objetivos prioritarios”. Sin embargo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿cuánto se traducirá en seguridad real para la población de Guanajuato?
Mientras tanto, la captura del Viejón parece ser un capítulo más en la larga y sangrienta disputa por el Bajío, un territorio donde la paz todavía se percibe lejana.

