El Baldón: El operativo y el post operativo.
José Miguel Cobián 23/02/26
El 22 de febrero quedará marcado como el día de los muchos mensajes, entre el gobierno de morena, el cártel Jalisco, el ejército, la marina, Estados Unidos, la población mexicana. Los hechos hablaron más que las palabras y ahora solo queda tratar de interpretarlos.
A la población el cártel le dijo: Voy a hacer una demostración de fuerza, pero no te voy a dañar. Los videos muestran que antes de incendiar un vehículo, bajaban y alejaban al chofer y a sus ocupantes. Hubo mucho cuidado en reducir al mínimo los daños colaterales a la población civil. Algo que a quién no conoce la preparación de este grupo criminal, le llamaría la atención, pues los avisos fueron en el sentido de que la población peligraba ante la reacción por la muerte del jefe. La organización criminal no cometió los mismos errores que se cometieron en Colombia. Allá quién atacó a la población civil se convirtió en enemigo de todos, y con ello generó la semilla de su propia destrucción.
Al gobierno de Estados Unidos el mensaje fue diferente. Por lo menos ese día, la reacción fue coordinada, ordenada, mostrando los territorios donde se continúa ejerciendo el control territorial férreo. Casi fue mostrarse como una hidra de siete cabezas, en la cual, al desaparecer la más visible, no se pierde ni el control ni la coordinación. Quizá también enviando el mensaje a sus células: Aquí nadie se mueve, sigue habiendo un marco central al que le deben obediencia y lealtad. En los próximos días veremos si de verdad inicia una guerra interna por el poder, o si siguen actuando como una unidad coherente y dirigida por un poder central.
El mensaje a las fuerzas armadas y a sus adversarios fue muy claro: Aquí seguimos en pie, unidos y con la capacidad de poner en jaque a medio país. No tomamos ninguna acción terrorista, simplemente advertimos que tenemos capacidad de mucho más. Ustedes saben si se meten con nosotros.
El gobierno de Estados Unidos manda el mensaje de que pueden actuar dónde y cómo quieran. En México la presidenta podrá hablar todo lo que quiera de soberanía, pero está a las órdenes del vecino que alimenta, genera riqueza y entrega energía a su país. En Washington será muy celebrado el operativo y exagerados los efectos del mismo para beneficio del poder en turno.
En el gobierno federal y en los estatales y municipales, la sensación debe ser de riesgo y desazón. Hasta ayer, habían colaborado, recibido dinero y apoyo con el grupo criminal, que con ello compraba seguridad. La sensación de traición es enorme. La reacción no será inmediata, pero tendrá consecuencias seguramente. Podrán alegar que fue un operativo secreto, que muy pocos estaban enterados, que no pudieron avisar a tiempo. Todo es verdad, pero eso no elimina el sentimiento. Y quien traiciona, puede ser traicionado. Miles de millones de pesos invertidos en campañas, en pagos a fiscales, a altos grados en las fuerzas armadas, negocios comunes, nada impidió que unos implicados traicionaran al jefe máximo. La red de colusión y corrupción está profundamente enraizada en la política y economía nacional. Hoy los antiguos socios se ven con desconfianza.
Las fuerzas armadas de México quedaron en evidencia. El rey quedó desnudo. No pudieron prevenir y enfrentar la ola de reacción. El país quedó paralizado por unas horas. Y eso sin que hubiera una reacción verdaderamente violenta. La razón es evidente, si hubieran puesto en alerta a sus fuerzas, hubiera sido una señal para prevenir a quién sería abatido. No hay confianza al interior de las propias fuerzas armadas. No podían preparar un operativo de contención, porque una filtración hubiera sido el peor ridículo ante sus pares americanos. Y no, no lo prepararon. Con ello quedó en evidencia, quién posee el control territorial. Hoy nadie duda que hay enormes porciones del territorio nacional que son dominadas por grupos criminales, donde pueden hacer y deshacer a su antojo, sin limitante alguna. Podrán presumir la eficacia de un grupo de elite, que muchos dudan haya sido mexicano, pero el grueso de las fuerzas armadas quedaron en el más absoluto ridículo. No hubo labor de inteligencia previa. Pudo haberse realizado un operativo mucho más grande, para que en lugar de detener a uno, se hubiera detenido a 20, 200, 2000 líderes. Pero no hay confianza ni capital humano para ello. Como no lo hubo para prevenir los actos de protesta y exhibición de fuerza del cártel. Quizá consideraron que no podían frenar actos de violencia en medio de la población civil, para evitar víctimas, pero con ello claudicaron.
La ausencia de la presidenta fue evidente. Incluso la gobernadora de Veracruz tuvo una mejor reacción hablando a los veracruzanos y tranquilizando, aunque haya salido ya entrada la tarde. La presidenta envió con su silencio diversos mensajes. El más importante, al cártel: ¨yo no tengo nada que ver en esto¨, ¨que declare el general secretario, ellos son los que lo decidieron y no me pude oponer¨. El segundo a la población en general: ¨En tiempos de crisis, ustedes están solos, no cuenten conmigo¨. El tercero a Estados Unidos: ¨dejo evidencia de que esto se hace en contra de mi voluntad, pero acato sus órdenes¨.
Vergonzoso pero esperable de un sector de la población, el que se compartiera información falsa en redes, que se magnificaran algunos eventos, que se inventaran otros, buscando generar aún más pánico y caos en una población civil que no recibía información oportuna de sus autoridades, y que buscaba dónde informarse adecuadamente.
La actuación de las autoridades en general fue de lo más penoso que se ha visto. Los alcaldes podían informar de problemas y bloqueos en su municipio y zonas cercanas al mismo. Podían dirigirse a la población para ofrecer una línea de información inmediata y veraz, para evitar la desinformación y el pánico. Los gobernadores con mayor capacidad de comunicación también se olvidaron de que se deben a una población a la que deben de informar y proteger. Y la presidenta… la presidenta… demostró que no tenemos presidente en casos graves. Su mayor preocupación es y ha sido que cualquier cosa que pase no dañe a su partido ni a su estructura política para conservar el poder, la población mexicana no le ha importado a morena. No le importó con el huracán en Acapulco, con la epidemia de COVID, con las inundaciones del año pasado, cuando inundaron a la población indígena de Tabasco, y en ningún momento, ya están pagados con bienestar, así que no hay que preocuparse por ellos.
Cada mexicano podrá ver y analizar lo que desee. Si esto va en serio, pronto veremos que la protección gubernamental para todos los grupos criminales se reduce o elimina. Los negocios entre particulares, funcionarios y miembros de organizaciones criminales se van a reducir o eliminar. Si esto no va en serio, veremos que se presume ante el mundo que todo cambia para que todo siga igual. La reacción del cártel Jalisco también habrá que esperarla en unas dos o tres semanas, ya que la hidra decida y tome decisiones. México está en guerra y está en guerra entre asociados.
https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025
@jmcmex
https://www.facebook.com/ELBALDONDECOBIAN/
https://josecobian.blogspot.com/2026/02/blog-post_23.html
