El baldón: El desmadre por encima de la ley.

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José Miguel Cobián 12/03/26

Un país no puede llamarse civilizado y moderno si aplica las leyes a contentillo, según convenga al poderoso en turno, o acorde a si esta chantajeado, comprado o amenazado desde quién debe presentar la denuncia, hasta quien debe de aplicar la ley.

Lo que motivó esta opinión fue la protesta el día de ayer de la mafia de taxistas en el aeropuerto de la ciudad de México, oponiéndose a que las plataformas como Didi o Uber les quiten una parte del pastel que representa la llegada de miles de turistas por los tres partidos del mundial en México.

La constitución prohíbe monopolios, y sin embargo, lo mismo en la ciudad de  México que en la mayoría de los aeropuertos del país, existe la autorización de los gobiernos para asaltar pasajeros con tarifas de transporte carísimas. Monopolios entregados a organizaciones y mafias de taxistas.  En algunos lugares, como Cancún, pocas personas tienen una enorme cantidad de concesiones de taxis y solo contratan a los choferes.

Así como en los aeropuertos se permite el monopolio y asaltar a viajeros legalmente, también en otras áreas de la vida pública de México se permite violar la ley, con total impunidad, pero solo en fechas especiales.

Por ejemplo, en las manifestaciones públicas, hemos visto al bloque negro en la ciudad de México, asaltar personas, robar tiendas, lesionar e incluso intentar asesinar tanto a transeúntes, como a policías, y dañar propiedad ajena o monumentos históricos, sin que haya consecuencias. En mucho, porque el bloque negro forma parte de la estructura de Morena, que es el partido que hoy gobierna la capital.

Eso nos llevaría a pensar, que si se prestan servicios a políticos o al partido en el poder, se adquiere el derecho a delinquir, sin sufrir ninguna consecuencia.  Como cuando las fuerzas de seguridad participan en un operativo de cualquier tipo, y quienes participan en el operativo, pueden llevarse lo que deseen del lugar donde se desarrolló. Es decir, quienes deben aplicar la ley son los primeros que la violan.

Y qué decir de las manifestaciones violentas que dañan iglesias y monumentos históricos. Nadie se atreve a presentar la denuncia correspondiente, porque ¨se vería mal¨.

Si de ahí pasamos a cada nuevo alcalde, que es humillado recibiendo discos duros en blanco y ninguna información para iniciar su período de gobierno. Que además a pesar de  la destrucción de documentas realizada por su antecesor, llega a descubrir una cantidad enorme de delitos cometidos por el cabildo anterior, y no presenta denuncia.   Lo que es peor, si es sucesor del mismo partido político, se vuelve cómplice y se olvida de su compromiso con sus votantes, y sus promesas el día de toma de protesta, y se dedica a proteger a los delincuentes que lo precedieron.

El único gobernador que recuerdo tuvo la inteligencia primero de generar enormes protestas días antes de su toma de posesión, para que se notara el cambio a partir del primer día, pero quién también aplicó la ley cuando menos en manifestaciones y bloqueos fue Miguel Ángel Yunes Linares.  Ningún otro se atrevió a aplicar la ley en ese tema, pues ya sabemos que la violó y permitió que sus familiares y colaboradores también la violaran.

México es un país en el que la aplicación de la ley depende de factores exógenos, como el hecho de ser amigo del expresidente o no serlo, como es el caso de los narco colaboradores de AMLO.  De que tan malo se supone que eres, como pasaba con Juan Zavaleta, que circulaba libremente por todo el centro de Veracruz, con personal armado en las bateas, y después supimos en todo lo que anduvo metido, y no le aplicaron la ley, lo asesinaron sus mismos conocidos.  O de cuánto dinero tengas.

Por ello no es de extrañarse que todos los mexicanos violemos la ley, algunos en tonterías como pasarse un alto, y otros con contrabando de combustible protegidos por la marina armada de México, para obtener seiscientos mil millones de pesos al año de utilidades.   Y por ello también se entiende que México sea un país mediocre, subdesarrollado y tercermundista, república bananera sin democracia y sin una ciudadanía efectiva.  Ya que si nadie respeta la ley, quién llega a un puesto público, llega a enriquecerse y a hacer relaciones con los poderosos, más que a hacer algo por su patria.

Partiendo de la base anterior, en México escasean los patriotas. Hay mucho patriotero que grita  Viva México el 15 de septiembre, pero que daña a México el resto de cada año.  Y al dañar a México daña a los mexicanos de todos los niveles.  La gran ventaja es que no hay un nivel cultural adecuado para comprender ese daño y por lo tanto no causa indignación social. Al contrario, muchos mexicanos aspiran a llegar a un puesto ¨donde haya¨ para poder hacerse ricos. ¨Que les haga justicia la revolución¨.  Y en los últimos años, el crimen organizado ha mostrado otro camino para lograr esa riqueza, la vía de cometer delitos que siempre quedan impunes ante una sociedad indefensa e incapaz de exigir a su gobierno que haga lo que debe.

Escuchar el amor por su patria, el amor de verdad, que tienen ciudadanos de otros países, genera una enorme envidia y una gran tristeza, al comparar el desamor, el desapego y el desinterés que por México tienen los propios mexicanos.  El dicho de siempre debe de cambiarse por uno que diga así: ¨Pobre México, tan lejos de Dios y tan lleno de Mexicanos que no te aman y te destruyen¨.

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