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viernes 2 de octubre de 2026
Opinión

EL VERDE EN VERACRUZ: ENTRE LA DISPUTA POR EL PODER, LOS PROTAGONISMOS Y EL RIESGO DE LA DIVISIÓN

Marcelo Ruiz y su constante ambición de ser el chile de todos los moles…

hace 1 h
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INDICADORES POLÍTICOS

Por Ulín de la Cruz

En política, los cargos se ejercen, los liderazgos se construyen y la confianza de la militancia se gana con resultados, no con protagonismos personales. Sin embargo, en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Veracruz, las diferencias internas y las disputas por los espacios de poder vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿qué está ocurriendo al interior del partido y quiénes están realmente conduciendo su rumbo político?

El diputado local Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, quien durante varios años encabezó los trabajos del Verde en Veracruz, dejó la dirigencia estatal en noviembre de 2024, cuando el Consejo Político Nacional designó a Edgar Herrera Lendechy como delegado nacional con funciones de secretario general del Comité Ejecutivo Estatal, en sustitución del legislador. Posteriormente, Herrera fue ratificado en la dirigencia partidista, de acuerdo con información periodística publicada en noviembre de 2025.

Se trata de antecedentes públicos que permiten establecer una diferencia entre las responsabilidades que desempeñan actualmente los distintos actores políticos del PVEM en la entidad, en la que el Diputado Ruiz Sánchez, quiere y desea apuntalarse en el proceso electoral para mantenerse vigente en el futuro político electoral más allá de 2027 

UN PARTIDO, DISTINTOS LIDERAZGOS Y UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Edgar Herrera Lendechy ha asumido la conducción de la estructura estatal del Partido Verde, mientras que Carlos Marcelo Ruiz Sánchez mantiene su responsabilidad como diputado local y coordinador del grupo legislativo de esta fuerza política en el Congreso de Veracruz.

Por su parte, Roberto Rubio Montejo ha sido identificado públicamente como coordinador de la Tercera Circunscripción del PVEM, responsabilidad que ha desempeñado en actividades de organización territorial en la región sur-sureste del país.

Estos nombramientos, documentados en distintas publicaciones periodísticas, delimitan responsabilidades que deberían contribuir a la coordinación y al fortalecimiento de la organización partidista, en lugar de convertirse en motivo de confrontaciones.

No obstante, ante las versiones sobre posibles aspiraciones y diferencias en torno a las posiciones de dirección, resulta indispensable que los involucrados aclaren públicamente cuáles son sus atribuciones, sus objetivos y el alcance de sus responsabilidades. Hasta ahora, no existe información pública suficiente que permita confirmar que Marcelo Ruiz, pretenda desconocer formalmente los nombramientos vigentes o asumir las responsabilidades que corresponden a otros dirigentes.

EL PROTAGONISMO POLÍTICO Y SUS COSTOS

En una organización política, las aspiraciones personales forman parte de la dinámica natural de la competencia interna. El problema comienza cuando las diferencias dejan de resolverse mediante los mecanismos institucionales y se trasladan al terreno de los señalamientos, las descalificaciones o las disputas por el reconocimiento de los liderazgos.

El Partido Verde en Veracruz enfrenta el desafío de preservar la cohesión de sus estructuras municipales, mantener abiertos los canales de comunicación con su militancia y garantizar que las decisiones políticas respondan a una estrategia colectiva.

Las diferencias entre sus principales figuras pueden generar incertidumbre entre los cuadros territoriales, particularmente cuando se aproxima el proceso electoral de 2027, en el que estarán en juego importantes espacios de representación popular.

En ese escenario, cualquier confrontación que no se atienda oportunamente podría repercutir en la organización del partido y en su capacidad para construir acuerdos políticos.

JAVIER HERRERA BORUNDA Y LOS RETOS POLÍTICOS DE 2027

Dentro de este panorama también figura Javier Herrera Borunda, diputado federal y uno de los referentes políticos del Partido Verde en Veracruz, cuyo papel en la articulación de los liderazgos estatales ha sido relevante.

Las versiones sobre los proyectos políticos que pudieran construirse en torno a su figura y a otros cuadros del partido deberán analizarse con cautela, pues las aspiraciones a candidaturas requieren definiciones institucionales y acuerdos que todavía pueden evolucionar.

En particular, cualquier eventual proyecto electoral relacionado con el distrito federal de Cosamaloapan dependerá de los procedimientos internos, las alianzas que se establezcan y las decisiones que adopte la dirigencia nacional del partido.

Por ello, las diferencias entre los actores políticos del Verde adquieren especial importancia: la capacidad de construir consensos será fundamental para definir las candidaturas y las estrategias de participación electoral.

MANUEL VELASCO Y LA UNIDAD DEL PARTIDO VERDE

En el ámbito nacional, Manuel Velasco Coello, senador de la República y uno de los principales referentes del PVEM, también forma parte del escenario político en el que se definen las estrategias y los acuerdos de esta organización.

La relación entre los liderazgos nacionales y estatales exige institucionalidad, respeto a los nombramientos y disposición para resolver las diferencias mediante el diálogo.

Atribuir a determinados actores la intención de perjudicar acuerdos nacionales o proyectos políticos específicos, sin pruebas documentales, sería anticipar conclusiones que corresponden a los propios involucrados aclarar.

Lo que sí resulta pertinente cuestionar es si las diferencias internas están siendo atendidas con la responsabilidad que demanda una organización que busca ampliar su presencia territorial y fortalecer su representación política.

LA MILITANCIA NO PUEDE QUEDAR AL MARGEN

Uno de los mayores desafíos de los partidos políticos consiste en evitar que las decisiones se concentren exclusivamente en sus cúpulas, dejando en segundo plano a quienes realizan el trabajo territorial y mantienen el contacto cotidiano con la ciudadanía.

En el caso del Partido Verde en Veracruz, las inconformidades que pudieran existir entre sus cuadros municipales y militantes merecen espacios de diálogo, atención y participación.

Si existen señalamientos sobre presuntas prácticas de exclusión, divisiones internas, ofrecimientos incumplidos o falta de apertura durante anteriores dirigencias, corresponde a quienes los formulan aportar elementos que permitan conocer su alcance y escuchar también la versión de los señalados.

La dirigencia estatal tiene la responsabilidad de garantizar que las estructuras partidistas funcionen con reglas claras, que los nombramientos se respeten y que las diferencias políticas no se traduzcan en obstáculos para la participación de la militancia.

EL VERDE NECESITA DEFINICIONES, NO CONFRONTACIONES

La política exige capacidad para construir acuerdos, reconocer responsabilidades y entender que ningún partido puede depender exclusivamente de las aspiraciones de una sola persona.

Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, Edgar Herrera Lendechy y Roberto Rubio Montejo tienen responsabilidades dentro de la estructura política del Partido Verde que requieren coordinación y respeto institucional. Las diferencias que pudieran surgir entre ellos deben resolverse mediante los órganos partidistas correspondientes y con transparencia ante la militancia.

El futuro del PVEM en Veracruz no puede quedar sujeto a disputas de protagonismo ni a versiones que profundicen las diferencias sin aportar claridad sobre los hechos.

En vísperas de un nuevo proceso electoral, la verdadera prueba para sus dirigentes será demostrar que tienen la capacidad de anteponer la organización, la participación de sus militantes y los compromisos institucionales a cualquier interés individual.

Porque, al final, los partidos políticos no se fortalecen por la cantidad de cargos que acumulan sus dirigentes, sino por la confianza que logran construir entre sus militantes y la ciudadanía.

En el Partido Verde de Veracruz, el reto no es solamente conservar los espacios de poder, sino demostrar que existe la madurez política necesaria para ejercerlos con responsabilidad.


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