Docentes, otra vez en la cuerda floja: recortes, abandono y prioridades cuestionables en la SEV
38En Veracruz, una vez más, los docentes levantan la voz. El motivo ahora no es menor: la decisión de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) de retirar el acceso institucional a Office 365, una herramienta básica para el trabajo diario en aulas y labores administrativas.
Hasta ahora, los maestros contaban con este servicio a través de sus correos oficiales. Con el cambio, se les obliga a trabajar con opciones limitadas en línea o, en el peor de los casos, a pagar de su propio bolsillo una licencia cuyo costo no es precisamente accesible y debe renovarse año con año.
La medida ha sido interpretada como un nuevo golpe al magisterio veracruzano, que desde hace años enfrenta una larga lista de carencias: retrasos en pagos, sobrecarga administrativa, falta de insumos básicos y estímulos simbólicos que poco compensan la preparación profesional —como los 75 pesos por registrar un posgrado.
Pero más allá del recorte en sí, lo que ha generado mayor indignación es la percepción de prioridades invertidas.
Mientras a los docentes se les reducen herramientas esenciales para desempeñar su labor, el gobierno estatal mantiene programas de becas que —según señalan maestros inconformes— carecen de criterios claros de evaluación académica. La crítica no es contra el apoyo social en sí, sino contra su operación sin mecanismos que aseguren resultados educativos.
“Para eso sí hay dinero, pero para herramientas de trabajo no”, reclaman.
La inconformidad crece cuando se observa la realidad cotidiana en muchas escuelas: docentes que, además de enseñar, asumen tareas administrativas sin compensación; que utilizan su propio equipo de cómputo; que pagan servicios como internet ante la ausencia de conectividad institucional; y que, ante la prohibición de cuotas escolares, deben resolver con recursos limitados necesidades básicas como limpieza y mantenimiento.

La eliminación del acceso a software indispensable se suma así a un entorno ya precarizado.
Y no es un caso aislado. Fallas constantes en plataformas, sistemas vulnerados, procesos fuera de horario laboral y pagos retrasados forman parte del día a día. La notificación, además, llegó en plena temporada vacacional, lo que fue interpretado como una falta de sensibilidad política.
Para muchos docentes, existía la expectativa de que la llegada de una figura con experiencia en el ámbito educativo a la SEV implicaría mayor empatía con el gremio. Sin embargo, hoy la percepción es distinta.
El mensaje que recibe el magisterio parece claro: más exigencias, menos apoyo.
Mientras tanto, autoridades y representaciones sindicales mantienen un bajo perfil frente al tema. En las escuelas, en cambio, la inconformidad crece. Los docentes no han detallado aún las acciones que podrían emprender, pero reconocen que la organización interna ya está en marcha.
El conflicto no solo exhibe una decisión administrativa: pone sobre la mesa un debate más profundo sobre las prioridades en la política educativa y el lugar que ocupan quienes sostienen el sistema desde el aula.

